sábado, 14 de febrero de 2009

Pedagogía de la llaneridad

José Obswaldo Pérez*




LA LLANERIDAD no es un concepto vano y sí un hecho fenomenológico producto de una “conjunción histórica de varias culturas”, como señala Mariano Herrera Cerpe. Su significado va más allá de eventos, es sociológico y biológico: y, al mismo tiempo, implica todo lo que conforma la identificación identitaria de la cultura llanera. El lenguaje, la simbología, los valores, las costumbres, su quehacer, su tipología y cualquier conjunto de elementos culturales como mitos, ritos y creencias.

La llaneridad se entiende como los rasgos históricos y culturales que identifican al hombre de nuestras comunidades llaneras dentro de un paisaje humano, en este caso el guariqueño. Esta noción está entrañablemente asociada a la identidad regional, que no es otra cosa que el reconocimiento de los ”otros”, y se distingue de nuestra nacionalidad (Rago A, Víctor,1999) con una conceptualización de “alteridad sociocultural” (Rodríguez, Adolfo, 2008).

La llaneridad tiene una significación propia, y su sostenibilidad cultural una pedagogía que” se transmitía directamente, de adulto a jóvenes, mediante las múltiples formas del aprendizaje” (IZARD 1988: 28). Esa enseñanza partía de un intercambio de experiencias y conocimientos que hoy debemos rescatar y aprovechar para la construcción de conocimientos e investigaciones sobre la cultura llanera. El método freireano sirve aquí para desarrollar el concepto y poner en práctica una educación socializada desde las aulas de clase dentro de una pedagogía crítica, por medio de la cual se haga posible reinterpretar la sociedad y la historia a la luz de los nuevos cambios sociales, culturales, económicos y políticos de la región. Se trata de una educación sencilla y de integración, no de invasión cultural.

Mi antiguo profesor de historia, Eduardo Camps Vega, ha puesto en debate en el blog del escritor Jeroh Montilla una reflexión sobre el concepto de llaneridad, al cual le da poca importancia (realegándola a una discusión simplista) y la subyuga a una mera perspectiva geográfica y espacial: de lo urbano a lo rural; de la civilización a la barbarie en mero discurso galleguiano. Pero, sin embargo, recojo de él una conclusión de que la llaneridad es algo así como “una prolongación” de la conquista europea. Y subrayo esto porque creo en esta premisa conceptual de la evolución ribeireana de las sociedades y grupos sociales, la cual no se reduce a sólo una composición étnica entre indígenas y españoles. Hay otro componente en esa cosmogonía mestiza, ligada a los límites libertarios y a la fuerza de trabajo que se inició en los hatos ganaderos, en las rochelas y cumbe llaneras: los negros africanos.

La negritud, imagen del café con leche, es el tercer elemento en la construcción de nuestra cultura venezolana que, en la América hispana y en nuestras regiones llaneras, dio paso a la cimentación de una nueva cultura única o como lo llama el doctor Adolfo Rodríguez: una nueva neoétnia. Su definición epistemológica nos sirve para identificar, desde la perspectiva histórico antropocultural, al hombre llanero o la llaneridad como producto de ese contacto étnico-cultural. El paisaje y la cultura convivencial, con relación estrecha con el trabajo de las vaquerías, donde la fuerza y la habilidad constituyeron los elementos esenciales de la forja y supervivencia de la identidad llanera. Pero, sobre todo, los elementos culturales constitutivos del ser criollo, concebidos como "llaneridad" han sido objeto de enseñanza de la historia, verbigracia, el pionero de Guárico Adolfo Rodríguez. Los llaneros aprendieron a domesticar animales y a practicar la ganadería, actividad que se usó para la construcción del Estado-nacional, más el propio pellejo que colocaron estos hombres en el triunfo de la Guerra de la Independencia.


BIBLIOGRAFÍA


ÁLVAREZ ÁLVAREZ La etnografía como modelo de investigación en educación. http://www.ugr.es/~pwlac/G24_10Carmen_Alvarez_Alvarez.html

CAMPS VEGAS, EDUARDO (2009). La llaneridad. historiografias.blogspot.com/2009/01/la-llaneridad.html.

CHARIER, ALAIN (2000) Le Mouvement Noir au Venezuela: Revendication identitaire et modernité. Paris: L'Harmattan.

HERRERA CERPE, MARIANO (1985) Reflexiones acerca de un grupo cultural popular: los llaneros de Venezuela. Barcelona: Revista Boletín americanista. No. 35

IZARD, MIGUEL (1988) Orejanos, Cimarrones y arrochelados: Los llaneros del Apure. Barcelona Sendai Ediciones.

RAGO A, VÍCTOR (1999, Enero). Llano y llanero: contribución al estudio del forjamiento de una imagen. Boletín Antropológico del Centro de Investigaciones Etnológicas. Vol.45, p.27-47. Mérida: Universidad de los Andes.

RODRÍGUEZ, ADOLFO (2008). La llaneridad venezolana en el siglo XXI entre etnocidios y etnogénesis. historiografias.blogspot.com/2008/09/la-llaneridad-venezolana-en-el-siglo.html


*Historiador, periodista y docente venezolano (Ortiz, estado Guárico)

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LA LLANERIDAD*

Eduardo Camps V*


Debo, de entrada, confesar que no logro entender la importancia que se le da a este tema de la llaneridad. No sucede lo mismo con los andinos quienes no poseen, ni han desarrollado, un ideario en torno a la andinidad. Tampoco lo han hecho los centrales ni los orientales que poseen un folklore tanto o más rico que el llanero.

Como caraqueño me cuesta pensar que lo llanero significa lo venezolano ni que mi identidad cultural esté representada por la supuesta llaneridad. Reconozco que el joropo, el liquiliqui, el arpa, cuatro y maracas juegan un papel muy importante en la identidad nacional, pero no son los únicos. Más bien me parecen recuerdos de la dictadura de Pérez Jiménez que celebraba la Semana de la Patria con empleados públicos vestidos de liquiliqui y las damas con un atuendo que nunca se vio en el llano, acompañados de música llanera compuesta por los hermanos Torrealba y cantada por Magdalena Sánchez o Mario Suárez

Si Pérez Jiménez y sus asesores trataron de imponer esta limitada visión de lo nacional, allá ellos y quienes aún continúan viendo nuestra identidad nacional con tan pobres criterios.

Si el tema viene de la polaridad que Don Rómulo Gallegos usara como metáfora para comprender a personajes de sus novelas: la barbarie vs. la civilización, me parece que le hacen un pobre servicio a nuestra patria quienes no saben distinguir entre una metáfora literaria y una realidad histórica. Y esto por partida doble pues llanero no es sinónimo de bárbaro como urbano no lo es de civilización.

Recordemos, a fin de poner cierto orden en nuestras ideas, que Gallegos es portador de la mentalidad criolla que navega entre sus anhelos metropolitanos, en su caso los valores de la hispanidad, y su conocimiento de una Venezuela rural al borde de la extinción por obra de la globalización. Para ilustrar esta mentalidad habría que preguntarse porqué Don Rómulo no tomó como uno de sus personajes principales a un indígena o un tema indigenista situado en la época de la conquista, que hubiese sido válido para proclamar de manera indudable la dicotomía cultural que otros encuentran en sus obras.

Por el otro lado, podemos revisar los discursos presidenciales de Don Rómulo en los que el plural vosotros y otros frecuentes giros literarios encuentran inspiración en los de sus pares españoles.

Esto se comprende bien si tenemos en cuenta que Don Rómulo era, como tantos influyentes latinoamericanos, inconsciente de ser portador de los valores y principios de la civilización cristiana occidental.

Tenemos un buen ensayo sobre este tema en particular, escrito por el Dr. Germán Carrera Damas cuya lectura recomiendo y los invito a revisar el siguiente sitio de Internet en el cual el profesor Carrera traza un cuadro referencial para los historiadores venezolanos y extranjeros.

http://aladecuervo.net/logogrifo/0502/sem4/conciencia_nacional.htm

Por otra parte hay que reconocer que el llanero, nativo de las riberas del Arauca y del Capanaparo si tiene conciencia del ser llanero. El califica a cuibas y llaruros como no racionales y al indio que entiende los oficios del jinete lo llama “medio racional”. De nuevo, aún en el más apartado rincón de nuestra patria, puede constatarse que los valores criollos son prolongación de los europeos y consubstánciales de la “llaneridad”.

La pretensión de ubicar la disputa en términos de identidad nacional no es sino un señuelo que nos aleja de la obligación que tenemos para con nuestra historia nacional y la supervivencia como país, ambas amenazadas hoy por la idea de reconstruir la Gran Colombia, la satanización del General Páez y un discurso que nos hermana constantemente con culturas ajenas como la iraní o la china. Venezuela fue, a lo largo de su rica historia, un país de rebeldes que pagaron con sangre sus afanes por la libertad. No podemos darnos el lujo de que tan rica tradición se diluya en una polémica tan irrelevante como peligrosa.


*Historiador y profesor universitario venezolano (San Juan de los Morros, estado Guárico)

Tomado de http://historiografias.blogspot.com/search/label/Antropologia y Etnología


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