lunes, 21 de septiembre de 2009

Dámaso Figueredo, vegas de Guardatinajas

VOZ DE BARRANCO Y SABANA


Alberto Hernández


** El tono de los arrieros: la quejumbre de la tarde de potros cerreros, amadrinados por la mirada de ese llano que se pierde a cada rato, es la señal de Dámaso Figueredo más allá de todos los intentos por amistarse con las sombras.

** Desde Guardatinajas, en las caramas del río Tiznados, se siente la voz de quien regresa a diario a sus calles y solares. En Maracay, mientras tanto, soñó la semblanza de la eternidad.


Seguramente cantaba algún pájaro sabanero en el momento del alumbramiento de María Nicomedes, allá en el hato “Merecurito” en 1939, y de seguro fue así porque la criatura –pocos años después- comenzó a imitar el canto, los tañíos y las distintas voces del monte, ese tan amado y tomado de sorpresa por el niño Dámaso Figueredo, hijo de José Antonio Robles.

En las luces de adentro, en los rastrojos y apagados fogones de la sabana. En la marca del oso hormiguero, o en la mirada del cunaguaro, en la niebla del miedo, donde la cacería y el arreo imperan, Dámaso advirtió la danza de la canoa y la fiebre nerviosa de su río Tiznados, una mancha serpentina –casi detenida- que el llano atajó en Guardatinajas.


Más caminos


A la señal de la mirada, majado el becerro: la voz en falsete por ser muchacho “sin garganta aún”, Dámaso pasó alambres por lo bajo y supo de los atascos de animales en los barrizales del Tiznados, por los lados de “las Ventanas”, llamado sitio de Pueblo Nuevo, por ese afán de aventura pionera. La copla y la fiesta en los patios tenían en este hijo del campo terreno abonado para el desafío del verso improvisado. Cómo lo miraría la madre o el viejo Robles al entonar con voz recia la rutina de la faena, o los sinsabores de una dolencia, en medio de los caminos solitarios, llenos de sol o luna, señales para el largo trecho del silencio. Cómo se descubriría él mismo sacando el grito, la voz que corre sobre la piel del caballo, o sobre los saltos de la canoa que cruza sigilosa el lomo pesado de esa culebra amarilla, o los barrancos de La Atahona. El diablo de Florentino lo retó varias veces. Dicen que Agapito Medina podía dar fe de este asunto.


Río adentro


Dice mucho el río. Y éste lo nombra desde adentro. Dámaso lleva los pies cubiertos del barro de las orillas, la mirada como de paisaje lejano en una tonada ronca, conversadita, que está a punto de reventar mientras mira a lo lejos a Agapito, canoero equilibrista, de piernas cambas, arqueadas para el reto del agua y sus bestias, hundiendo en el cieno del coporo y la palometa el silencio de su travesía. Lleva los ojos puestos en la tarde que se agacha detrás de los chaparros. La mano derecha espanta los insectos del aire. Ha cachilapeado en San Antonio, fundo de Pedro Sosa. Supo de Andrés Delgado Jiménez y Gregoria Orozco en la bondad de sus palabras, en Santa Bárbara. Madrugó la leche y la natilla, el cincho y el canto de ordeño en las empalizadas de Corralito y en Los Araguaneyes, donde Nicolás Llovera comenzó a perder la vista mientras las garzas aturdidas se enlazaban en el cielo. Y el río siempre allí, en el mismo sitio, de frente: de un lado, la sabana acostada entre caños y rozas; del otro, Guardatinajas con Agustín Linares y Ángel López, entre amanecidas y versos improvisados. Dámaso se traía el río en los oídos, con todo su silencio. Por eso cuando cantaba la corriente viajaba en la conversación de sus canciones. Lento, revelado en las caramas, en los descansos del babo.


Viene cayendo la tarde…


Dámaso pudo decir –como lo dijo- que era hijo de la tarde, porque de ella venía, como en el poema de Vicente Gerbasi, venido de la noche. Viene desde La Atahona, con la fresca conversa de Gregorio Jiménez, Ignacio Parra y otros agricultores que hicieron horas sobre el surco, bajo sol inclemente de Guárico. Pero faltaba mucha historia para encontrarlo en Aragua. Faltaba mucho oírlo cantar con ese dejo mesurado, alejado de abusos contra su campesina tenencia, para decir desde la desnudez de su origen: “Viene cayendo la tarde en Guardatinajas”, y despedirse y hacerse leyenda en esquinas y madrugadas, en su veguera insistencia.


Otros caminos


En Maracay, porque ya el llano no era –como él mismo decía con nostalgia- se moría e medio de la más impune de las majaderías de politiqueros y recién avispados.

El río se le perdió todo en la ciudad. Sin embargo, allí estaba su memoria para hacer versos y letanías de Las Galeras de El Pao, o una elegía para Blas Ruiz, el Chicote del llano, un homenaje a la brega y al silencio de los agraciados del polvo último.

Las cuerdas de Lionzo Vera, Cándido Herrera y Eladio Bolívar llevaron por esos pueblos fiesta y bordón en la aguda mirada de Dámaso y Rafael Martínez, Rafael Bastidas, María Carrizales para el contrapunteo, ese entre la vida y la muerte, para descifrar también a Orlando Araujo, llanero del piedemonte barinés.

El camino postrero de Dámaso Figueredo se leía –el tiempo y el descuido lo borraron- en la puerta de entrada a Guardatinajas: “La soga que se revienta corriendo mismo se empata”, la metaforización de un silencio que tiene continuidad en cada verso que se oye por allí, desgaritado en plena sabana, como buscando gente, como buscando el río.


Dámaso “resucitado”


Años después de la muerte de Dámaso, mi amigo el músico Telésforo Naranjo, integrante del Cuarteto, lo oyó cantar a las orillas del río. Telésforo se encontraba de pesca con unos amigos cuando de pronto escucho los rasgueos de un cuatro y la voz de Dámaso entre los mogotales. Llevado por la curiosidad, Naranjo se internó en el monte y encontró a Dámaso sentado, recostado de un árbol, cantando. “Me quedé tieso, pero tuve la osadía de acercarme y saludarlo”. Entonces Dámaso se levantó y saludó al inoportuno. De la misma estatura, bastante moreno, el hombre se acercó al otro y le aclaró: -Yo soy José Figueredo. Sí, hermano de Dámaso”. Entonces se armó la fiesta, tomaron y pescaron juntos en medio de las canciones de Dámaso.

Mi también amigo José murió hace poco, impregnado del sudor del tiempo. Lleno de la voz que siempre lo paseó por esos montes de Dios.

martes, 15 de septiembre de 2009

Ángel Custodio Loyola, El Cantor del Llano

Prof. Elvin Barreto Guédez

Dpto. de Formación General y Ciencias Básicas

Universidad Simón Bolívar

Sede del Litoral


Para quienes amamos y sentimos la música del llano corriendo como sangre por nuestras venas y corazón, el nombre de Ángel Custodio Loyola ocupa un sitial destacado, pues, estamos refiriéndonos a un hombre que dotado de un extraordinario talento, interpretó el genuino canto de nuestras sabanas, esteros y ríos. En septiembre, mes de su natalicio y desaparición física, rendimos un merecido homenaje a “El Cantor del Llano”, declarando a septiembre el mes Loyolero.


Aquella noche del 4 de septiembre de 1926, la silente sabana de La Mata Arzolera, entre Santa María de Tiznados y El Socorro, al oeste del estado Guárico, se estremeció con el llanto de un niño varón fruto de la unión de María Albertina Loyola y Casildo Laya. Niño a quien luego bautizaron, en la iglesia de la Villa de Todos los Santos de Calabozo, con el nombre de Ángel Custodio.


La infancia de aquel niño transcurrió en un ir y venir por ese pedazo de llano, surcado por ríos y caños, que une a los estados Guárico y Barinas (Zamora, para aquel entonces). De ahí que no es difícil encontrarse hoy en día con parientes y amigos de Loyola y su familia, regados por las parroquias del municipio Arismendi, del estado Barinas. Así como hombres y mujeres que lo vieron y escucharon cantar, recordándolo con admiración infinita, desde sus inicios como cantador en tierras del extremo este barinés.


Ángel Custodio Loyola , recién llegado a Caracas.


De hecho, Loyola le confesó al poeta Luis Alberto Crespo en una entrevista titulada Todo el llano en la voz, publicada en 1994, junto a otros escritos de ängel Eduardo Acevedo y José Antonio Silva; que la primera vez que le permitieron cantar en público y entre adultos fue en Zamora (Barinas), contando Loyola en aquella ocasión con “más o menos catorce años” de edad, en un baile homenaje a San Lorenzo que se había prendido en el vecindario El Berraco, concretamente en la casa de Ramón Hernández, un primo de Loyola, quien también cantaba, al igual que Eliseo Flores, otro admirado pariente.


Como era natural en el llano, desde muy pequeño Loyola escuchó y admiró a copleros relancinos como el mentado Eliseo Flores, Manuel Pérez Acosta, Juan de la Cruz “Cucú” Pérez, Ricardo Acevedo, Ramón Delgado, Santana Peña, Valentín Díaz, entre otros que eran cantadores improvisados de fama local que no llegaron a grabar discos. Eran los años en que el contrapunteo era el género de canta llanera más popular. Como Loyola le dijo a Crespo:

“…en esa época lo que se cantaba era puro contrapunteo, la discusión cantada improvisando. El pasaje, por ejemplo, casi no se cantaba. Los cantantes de antes no cantaban joropos. Era muy raro oír a un hombre cantar, pongamos, un pajarillo…el que trajo a Caracas el grito del pajarillo fui yo. Eso es muy mío…”


Más tarde, Loyola se hizo partícipe como cantador en bailes y sitio públicos. En la medida que la fama de Loyola fue creciendo, las presentaciones se fueron haciendo más frecuentes. En una ocasión, Loyola declaró que sus descubridores fueron Germán Fleitas Beroes, Pedro Azopardo, Rafael y Mariano Hurtado Rondón, todos ellos vinculados a la canta y poesía llanera guariqueña. Pero es Juan Vicente Torrealba quien llevado por recomendación de Antonio Abraham – musiú Abraham – fue al encuentro de Loyola en Calabozo, en la casa de Raquel Jaén, para proponerle que se integrara a la agrupación Los Torrealberos.


Entre 1940 y 50, en Caracas habían intérpretes de un joropo muy peculiar: era de ritmo rápido y ejecutado con bandolín, guitarra, maracas, entre otros instrumentos. Era un joropo distinto al que se escuchaba en el llano adentro. Ese joropo caraqueño-mirandino contaba con artistas de la talla de César del Ávila, Juan del Ávila, Magdalena Sánchez, Josefina Rodríguez, Lorenzo Herrera (padre e hijo), Adrian Pérez (autor de El muñeco de la ciudad), Vicente Flores, Heriberto Escobar, entre otros.


Entonces, para el año 1947 surgieron Los Torrealberos, agrupación inspirada por Juan Vicente Torrealba, joven proveniente de una familia hacendada de los llanos centrales, con inquietudes musicales en la ejecución de la guitarra y el arpa. Los Torrealberos nacieron con el interés de imponer un estilo de joropo, con un ritmo lento para el gusto del público de salón. Querían popularizar la música llanera en Caracas. En ese ensayar el nuevo estilo, Juan Vicente se va a las sabanas en busca de una voz representativa del autóctono cantar llanero, encontrándose con Loyola, quien se va con él a Caracas, en 1951.


Long Play que contiene las grabaciones realizadas por Ángel C. Loyola y Juan Vicente Torrealba, con Los Torrealberos.

Al llegar a Caracas, Loyola se consigue con una realidad musical desconocida por él. Iniciando una despiadada crítica a ese joropo caraqueño-mirandino y a los estilos musicales caribeños – mambo y guaracha – que eran muy populares en aquellos ambientes citadinos. En uno de sus pasajes, se escucha:


Cantando al pie del arpa

óyelo bien, yo vine

y no supe cuando

porque supe que en Caracas

lo que reinaba era el mambo.

El joropo es sentimiento, alma

y dan ganas de cantar,

no es un mambo escandaloso,

ni una Guaracha vulgar.


Loyola se presentó ante el público como un representante del joropo puro, el del llano adentro; con un estilo vernáculo que fue causando interés y admiración en el público caraqueño y del interior del país. Convirtiéndose en una especie de apostol de lo que calificamos como la ética del llanero, cuestionando todo lo que a su parecer la pudiera corromper. Queremos pensar que motivado a este radical punto de vista, fue por lo que abandonó a Juan Vicente Torrealba y Los Torrealberos.


Pero antes de la separación y a pesar del breve tiempo de trabajo, hicieron juntos las primeras grabaciones de Loyola en acetatos de 78 revoluciones por minutos (r.p.m.) para los sellos disqueros REHA y Banco Largo, de los temas: El gavilán, Tierra Negra, Pasaje Nº 1, El carnaval, San Rafael, El sancocho y El pabellón. Luego, saldría a la luz pública el long play (LP) Dos criollísimos, que reúne todos los temas cantados por Loyola al pie del arpa de Juan Vicente Torrealba.


Rota la relación con Torrealba, Loyola se unió a Ignacio Ventura Figueredo – El indio Figueredo – arpista apureño que vivía cortos períodos entre Caracas y Maracay. Juntos grabaron para 1951 ó 52 un acetato de 45 rpm con los temas: El gabán y La verdolaga.


La fama de Loyola crecía y crecía. Grabaciones de discos de acetatos – que permitieron la difusión de su canto en muchas partes a través de las rocolas – programas radiales, presentaciones públicas y la televisión fueron el aliciente para la coronación de sus éxitos. Sus letras sencillas, llenas de poesía llanera, eran interpretadas por una voz pausada, clara y sonora. A nuestro parecer, la voz genuina del cantar llanero. En sus presentaciones nunca le faltó su liqui lique almidonado y sombrero ala ancha, agregando el chaparro y el pañuelo, accesorios de un atavío que lo relacionarán por siempre con su altisonante nombre. Al respecto, escribió Crespo:


“El hombre que en los años cincuenta trajo la voz y el quejido del llanero y propuso la canción auténtica de los arrieros y los amansadores de potros, había comenzado a brillar con luz propia en la Caracas de entonces… Loyola logró hacer oír el contrapunteo vivaz y pícaro del que llegó a ser maestro insuperable. La gente lo oía por la Radio nacional y miraba su porte de hombre asoleado y aguerrido en las pantallas de Televisa…”

Acetato de 78 r.p.m., el primero que grabó Ángel C. Loyola con Juan Vicente Torrealba para el año 1951

Separado de El indio Figueredo, Loyola creó su propia agrupación en 1954: Los Guariqueños, grabando varios discos de 45 rpm y L.P. para el sello Discomoda, entre ellos: Contramarcado, Buenos aires llaneros, Sentimiento llanero, Corrío Apureño, El Guachamarón, El Tigre de Masaguarito, La Catira Marmoleña. Y para el sello Cachilapo: El guariqueño si sabe.


Entre los arpistas que acompañaron a Loyola, están: Cosme Pérez, Eduardo Pérez, Manuel Luna, José Ángel Rengifo, Andrés Vera, José Ramón Valera, Rigoberto Valera, Omar Moreno Gil, Urbino Ruiz y Eudes Álvarez. Con ellos interpretó y/o grabó La catira, Pajarillo, La paraulata, La quirpa, El carnaval, Versos tristes, Puerto Miranda, Cajón de Arauca apureño, La guayaba, El guachamarón, El Carnaval, Tierra Negra, Por los caminos del Llano, Triste despedida, A Barinas, El guariqueño si sabe…


Fue el 24 de septiembre de 1985 cuando dejó de existir físicamente Ángel Custodio Loyola. Un infarto al miocardio le cortó el hilo de la vida en su casa de la Urbanización La segundera, próxima a Cagua, en el estado Aragua. Esta vez, las amplias sabanas se quedaron en silencio por el dolor de haber perdido a uno de sus ejemplares hijos. En aquella ocasión, sus familiares decidieron enterrarlo en el Cementerio Metropolitano de Maracay. Años después, mediante gestiones lideradas por Juvenal Rodríguez Tabares y con autorización de los familiares, los restos de Loyola fueron exhumados y finalmente trasladados al Cementerio General de Calabozo el 27 de septiembre de 1997. Todo lo anterior junto con una serie de actos religiosos y protocolares de homenaje póstumo a El cantor del Llano.


Ocho años después, el 4 de septiembre de 2005, la Cámara Municipal de Calabozo, por sugerencia del Alcalde Teófilo Rodríguez Díaz y del pueblo calaboceño, decidieron darle el nombre de Ángel Custodio Loyola al Terminal de Pasajeros de aquella localidad. Un amigo y admirador de Ángel Custodio, el Coronel Raúl Valero, en palabras ofrecidas a los asistentes al acto protocolar de bautizo del Terminal de pasajeros, escribió esta décima:


Incansable cabestrero

de la canta nacional

ocupaste primer sitial

haciéndolo con esmero.

Eres eterno pionero

muy difícil de olvidar

serás ejemplo a emular

en el espacio, en el tiempo

y con puro sentimiento

te venimos a recordar

Ángel Custodio Loyola: Matorrales y caminos

LA VOZ DE UN LLANO REMOTO

Alberto Hernández

** Por los cuatro costados de la casa se oye la voz de Ángel C. Entonces la noche era el contrapunteo cerca del sueño y los tañíos de los cantadores salían de la rockola de Fermín Moreno, allá en Guardatinajas.


1.-

La foto fue la última que le hicieron en Venezolana de Televisión. La mirada como entrando en detalles, el fuste de corres espantos y los sueños encumbrados porque ya el llano tenía nombre en su voz.

Lo cuentan la tierra y las tolvaneras de Calabozo, la Mata Arzolera, donde el sol lo alumbró por vez primera y los cantos de ordeño en los días mañaneros paseaban por el hilito de garganta que la niñez le extrañaba.

El “renco” Loyola –como pocos lo tenían cerca de la boca- ponía ojos de empeño en aquellas calles de ese Calabozo donde aún la gente lo pronunciaba con las letras completas. En la Carrera 12, o frente a la Iglesia de El carmen, o a la salida hacia El Rastro, porque su canto y su modo de silabear la llanura destacaban su comportamiento, para salirle al paso a tanto faramallero de fácil nocturnidad.

2.-

Por los cuatro costados de la casa se oye la voz de Ángel Custodio Loyola. Entonces la noche era contrapunteo cerca del sueño y los tañíos de los cantadores salían de la rockola de Fermín Moreno. Guardatinajas cantaba con José Romero bello, el Carrao de Palmarito y el “renco Loyola, verdaderas leyendas de una cultura que tenía como espacio la inmensa soledad del llano. En medio de la más temible sequía se oía el susurro de algún madrinero, la tonada bajita de quien más tarde, ya en la oscurana, marcaría con pasión el botón para hacer presente a La catira marmoleña, o irse a Puerto Miranda con el canto malcriado del hombre del pañuelito.

El llano seguía siendo un misterio. La única voz de las madrugadas emergía de los grillos de las rockolas, porque Guardatinajas y todos los caseríos del llano son islas rodeadas de botiquines por todas partes. Y en esos sueños de niño el regazo y la canción de cuna eran los pajarillos, los merecures, los gabanes y los sonidos de la sombra en la garganta de un hombre que sigue siendo en las tierras de Guárico y más de ellas.

3.-

A Luis Alberto Crespo lo mordió la curiosidad, por aquello de registrar todos los rincones de la casa, y entonces montó potro cerrero para darle riendas a su entusiasmo. Le entró al polvo de la planicie y floreó los terrones y los caminos de los cascos de su caballo. Allí lo encontraron, untado de palabras que trajo de París, sí, pero con la materia de su territorio afectivo intacto: el país que le hincó la vida desde las imágenes de la sequía de Carora y Calabozo. Con él, con el espíritu del llano, verbalizó con Ángel C. Loyola, en una escritura, la “obra” de hombre de barro y canto.

Todo el llano en la voz es la síntesis de Loyola: “A Ángel Custodio Loyola le falta tiempo y memoria para regresar a sus primeros días de cantor de corríos y contrapunteos, allá en la Mata Arzolera, donde anduvo detrás de su abuelo Rafael Loyola y de su padre Casildo Laya, becerreando y oyendo cantar los cantos de ordeño en los corrales de los hatos”, porque este señor que miraba el llano desde adentro habla de corrido tantos matorrales y caminos que el canto se le había hecho eterno, largo como el silbido del viento o el de algún animal de la sabana. Entonces Luis Alberto Crespo hizo libro con Ángel C. y abrió las primeras páginas de la publicación Ángel Custodio Loyola: La voz de un llano remoto (Serie Herrajes y Crónicas, Nº 3 de la Coordinación de Literatura, Secretaría de Cultura del estado Aragua, 1994).

4.-

Libro de contrapunteo porque el poeta Ángel Eduardo Acevedo, con su pausada y sabia mirada de llanero, lo sigue en las letras y atajos, como encontrándose con él mismo. Por la pluma de Ángel Eduardo pasan las canciones, el joropo sanguíneo y versador: “Los corazones”, “Pasaje número uno”, La guayaba”, “Tierra negra”, “San Rafael”, “Pajarillo”.

El poeta Acevedo es hombre de meterse en estas cosas. Es hombre de saber decir. Y en este libro se pasea entre declaraciones que Ángel C. hiciera, como para dejar la huella de su gentilicio: Adiós llanos del Oeste, cambio de climas para sentir el mismo ajuste con la tierra.

5.-

A José Antonio Silva lo tenemos en Calabozo. Por aquellos lados promueve cantos y eventos de la cultura. En este libro conversa con el cantor y se deja llevar por las respuestas de un hombre que jamás dejó preguntas sueltas. Entre hilos y deshilos, tanto José Antonio como Ángel Custodio hacen un lugar a la buena versación con las historias y anécdotas de quien fuera malcriado y coplero, altanero y conversador, delicado y hombre de a caballo.

La vida de un pedazo de memoria que quedará en las manos de quienes se acerquen a las páginas de un libro que guarda muchos secretos. Algunos riesgosos por lo que dice ÁngelC., otros urticantes, porque ese hombre de la resolana supo dejar bien sentado el testamento de su pasión por lo que hacía, echando a un lado la estación de quienes quisieron hacer de su voz mercado de tristezas.

Coda: Fuera del libro lo encontramos en Maracay, veguero desde su manera de respirar. En esta comarca visible fue campesino y olvidado, también parte de la memoria de una tierra que lo ha destinado a los terrenales de Calabozo, donde finalmente descansa la muerte, la eternidad de su canto.

Imagen tomada de http://llanomusical.blogspot.com/2009/01/angel-custodio-loyola-clasicos-llaneros.html

domingo, 30 de agosto de 2009

La antropología del llano de Adolfo Rodríguez

José Obswaldo Pérez


Gozo debe uno sentir cuando uno ve incorporar a un nuevo libro en la historiografía venezolana. Especialmente de un guariqueño como de nuestro amigo Adolfo Rodríguez, con su nueva producción que lleva por titulo Los Llanos: enigma y explicaciones de Venezuela (Ediciones el perro y la rana, 2009). Más aún cuando la pretensión del libro tiene que ver con el origen y el presente, con lo que somos hoy día. Con la cosmovisión de esa Venezuela profunda, la cual un prócer como Bolívar tuvo la revelación de entender y trasladarse al llano para aliarse con el caudillo de Páez y hacer la Independencia con los caballos del llano.

Cuando Adolfo Rodríguez investiga la historia de los llanos y de los llaneros trata por definir la llaneridad como mito fundacional de Venezuela, y pareciera que está reflexionando sobre nuestra propia experiencia actual (digo, sobre nuestro proceso histórico nacional). Porque pareciera que estamos leyendo un lúcido ensayo sobre la construcción de otro nuevo consenso, de otro nuevo "ideal nacional", menos hispánico tal vez, más bolivariano, probablemente, pero con una carga de historiocidad y datos etnográficos que conformarían una nueva práctica y estructura reflexiva de entender la historia.

Adolfo, posiblemente sea el hombre más inquieto y acucioso en la indagación antropocultural de nuestras culturas llaneras y quien, quizás, pone en relieve la investigación académica de la llaneridad. Más allá de ser un cientista social no deja de ocuparse de sus proyecciones en los enfoques an­tropológi­cos que envuelven a la sociedad llanera (culturas rurales, leyendas y folklore) sobre ese manto geográfico que se extiende en nuestros llanos colombo-venezolanos.

El llanero ha estado siempre presente en la literatura nacio­nal, en la historio­grafía y en los ensayos filosóficos, si bien la conceptualización de esta categoría social suele tornarse nebulosa y varía mucho según los auto­res, porque hay los críticos que no gustan de ese concepto que podría rayar a los extremos ideológicos. Pero, cualquiera sea la extensión que se dé al término, los rasgos más fuertes de la figura y de la épica llanera -de su mito, en suma- provienen del rol del llanero como neoetnicidad y como autodefinición de un gentilicio.

El llanero, en el primer tiempo, fue el cazador ecuestre de ganado cimarrón a quien se procura repri­mir porque­ amenazaba la "propiedad del rey" (especialmente, los inte­reses de los licenciatarios de hatos) y luego la de los hacenda­dos. Es también el "hombre libre", no sujeto a la familia pa­triar­cal ni a las formas de com­pulsión laboral y de control social de las clases subal­ternas. Fue el jinete libre y rebelde, perse­guido injustamente por la autori­dad, que desafía el orden y amenaza la propiedad de los hatos: el que man­tiene "la lanza erguida" pues no se doblega ante los opresores, vengando los abusos de los orgullosos funciona­rios de la ley. Él posee los valores tradiciona­les del coraje y la gene­rosidad, las destrezas para domi­nar el medio natural, encarna el ideal de vida de los pobres y oprimi­dos del cam­po. Hace lo que los demás ansían y quizás no se atreven a hacer. Son precisamente los rasgos del heroísmo campesino de todos los tiempos.

Los Llanos, de Adolfo Rodríguez, trata de un asunto crucial para comprender el código de la cultu­ra llanera que se generó en el ambiente rural de la Venezuela precolonial. El arquetipo del llanero visto desde los ángulos histórico, místico, literario y artístico. Es un libro bien pensado, consumido para la reflexión. Un gran aporte para la comunidad científica y cultural del Guárico y el resto del país.

viernes, 28 de agosto de 2009

Acontecer Académico Universitario Universidad Rómulo Gallegos

Lic. Andrés Scott Peña

Profesor Ordinario - Área de Ciencias Económicas de la UNERG.

E Mail: andresscott13@hotmail.com - 0246 – 2281359 – 0416 - 2494656


LA CONSTITUCION NACIONAL ES LA MAXIMA INSTANCIA EN VENEZUELA, DEBE SER RESPETADA Y ACATADA POR TODOS… Es la máxima norma, que emana de la sabiduría popular, la cual reza en su preámbulo: “El pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores e invocando la protección de Dios, el ejemplo histórico de nuestro Libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una patria libre y soberana; con el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna; promueva la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad; en ejercicio de su poder originario representado por la Asamblea Nacional Constituyente mediante el voto libre y en referendo democrático”. Quien contravenga el sentido primigenio de la misma esta en contra de la Republica misma.

EL PROXIMO 04 DE JULIO SE CELEBRA EL DIA INTERNACIONAL DEL COOPERATIVISMO... En 1992, la Asamblea General proclamó Día Internacional de las Cooperativas el primer sábado de julio de 1995 (resolución 47/90, de 16 de diciembre), fecha en que se conmemoraba el centenario de la Alianza Cooperativa Internacional, que es una asociación colectiva de organizaciones con 760 millones de miembros de cooperativas en 100 países. En 1994, reconociendo que las cooperativas se están convirtiendo en un factor indispensable del desarrollo económico y social, la Asamblea invitó a los gobiernos, organizaciones internacionales, organismos especializados y organizaciones cooperativas nacionales e internacionales a observar anualmente el primer sábado de julio, a partir de 1995, el Día Internacional de las Cooperativas (resolución 49/155, de 23 de diciembre)

SENTIDO PESAME A LA FAMILIA LUNA POR EL DECESO DE DON PEDRO LUNA… Gran icono de una estirpe supo esgrimir con tesón la honestidad como bandera. Perteneció a una época que poco a poco apaga sus candiles. Deja amplio arraigo familiar que se destaca por ser llanos, sinceros y directos. Me uno al duelo que embarga a la familia deseando que Don Pedro traspase los umbrales de la eternidad y con beneplácito guie la senda de todos quienes le conocimos…

PROXIMAMENTE SE ACREDITARA ANTE EL MERCOSUR LA CARRERA DE AGRONOMIA DE LA UNERG... por tal razón representantes de Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior, estuvieron de visita en esta casa de estudio, con el objetivo evaluar y supervisar los requerimientos para la Acreditación de la carrera de Agronomía en el MERCOSUR. Fueron atendidos por el DOCTOR RAMÓN GALINDO, vicerrector académico; la DOCTORA DEYANIRA CARRIOLA; y miembros de la comisión designada por el Consejo Universitario para la Acreditación del Área pionera de esta casa de estudio. La licenciada VENEZUELA AZABACHE, representante de MPPES, señaló que el objetivo de la su visita a esta casa de estudio, fue supervisar los avances que ha logrado la Institución en cuanto al proceso de acreditación, debido a que el informe final debe ser entregado por la Unerg este mes de junio.

DESPUÉS DE ENTREGADO POR PARTE DE LA UNERG EL INFORME FINAL, SERÁ SOMETIDA A UNA EVALUACIÓN EXTERNA, donde representantes internacionales de los países del MERCOSUR visitaran esta casa de estudio, con el fin de constatar si el proceso de auto evaluación que hicieron los docentes especialistas en la Institución corresponde a lo que ellos observaron. Es importante destacar, que esta acreditación asegura la calidad universitaria y permite detectar, reconocer y certificar el grado de excelencia de los diversos programas..

UNERG FIRMA CONVENIO CON PDVSA PETROCEDEÑO PARA ABRIR EXTENSIÓN EN LA FAJA DEL ORINOCO…El pasado viernes 12 de junio, las autoridades de la Universidad Rómulo Gallegos, encabezadas por el doctor Luís Enrique Gallardo, se reunió con el equipo de trabajo que contribuirá en la consolidación de la alianza estratégica que tiene esta casa de estudio con PDVSA Petrocedeño, con el fin de abrir una extensión de la Unerg en la Faja del Orinoco. El doctor Ramón Galindo, vicerrector académico señaló que esta alianza contribuirá en el desarrollo agrícola en la faja Petrolífera del Orinoco, “La alianza fortalecerá la proyección de una Escuela Técnica Agropecuaria, y la extensión de la Unerg con la carrera de Agronomía, en las menciones de Producción animal y Producción Vegetal.

UNERG CUENTA CON NUEVAS CLINICAS ODONTOLOGICAS PARA EL SERVICIO A LA COMUNIDAD…Ramón Antonio Galindo, vicerrector académico; Gustavo Buitrago, vicerrector administrativo; Coromoto Obando, decana del Área de Odontología; y Franklin Rodríguez, director del programa de Odontología, inauguraron, en planta baja de uno de los edificios del Área de Odontología, dos nuevas Clínicas Adultos equipadas con 33 unidades odontológicas. Con estas nuevas clínicas odontológicas, un mil cien estudiantes de cuarto y quinto año del programa de Odontología, tendrán la oportunidad de hacer sus prácticas de una manera más cómoda; además de que se podrán atender diariamente 500 pacientes en los turnos correspondientes a mañana, tarde y noche. Las clínicas existentes atendían 300 pacientes, con los nuevos equipos se aumentará la atención a 200 pacientes más en la Clínica Integral del Adultos I y II, y en la Clínica Integral del Niño I y II.

PDVSA PETROCEDEÑO HA SOLICITADO EL APOYO DE LA UNIVERSIDAD RÓMULO GALLEGOS, A TRAVÉS DE SU PLANTA PROFESORAL… para la creación de un Centro de Recría, con el fin que los profesores de la Unerg a través de sus conocimientos, apoyen en el mejoramiento de la Ganadería en la zona sur de la faja del Orinoco. Es importante mencionar que PDVSA Petrocedeño, es una operadora petrolera conformada por la estatal venezolana PDVSA, TOTAL de Francia y Statoilhydro de Noruega, la cual se dedica a la exploración, extracción, producción, mejoramiento y comercialización de crudo.

CONOCIENDO NUESTRO IDIOMA… LAS PALABARAS ANTONIMICAS…

ANTÓNIMOS BINARIOS: Dos términos son antónimos binarios si son totalmente incompatibles. Sano / enfermo, encendido/apagado, muerto/ vivo

ANTÓNIMOS INVERSOS: Dos términos son antónimos inversos o recíprocos si al sustituir uno por otro es obligatorio cambiar el orden sintáctico en que aparecen las cosas o personas relacionadas. Suegro / yerno, comprar/ vender, mayor que/menor que, delante de / detrás de

ANTÓNIMOS DE GRADO: Los antónimos de grado representan los extremos opuestos de una escala en la que pueden aparecer ordenados gradualmente otros significados. en frío-fresco-tibio-cálido-caliente, las palabras frío y caliente son antónimos.

ANTÓNIMOS DE NEGACIÓN: Los antónimos de negación son antónimos que se forman mediante la supresión o incorporación de un prefijo de valor negativo. Por ejemplo: in- moral /inmoral des- centralizado / descentralizado a- político / apolítico.

REFRANERO POPULAR VENEZOLANO: “"LE GUSTA AGARRAR LOS MANGOS BAJITOS": cuando a alguien le gusta la cosa fácil. es alguien cómodo.

"MÁS BAJITO QUE MANGO DE JARDÍN": algo que está fácil de hacer o resolver. Se dice así cuando es alguna tarea o actividad de fácil desempeño, cuando algo se presenta prácticamente sin ningún esfuerzo de nuestra parte, solo que lo tomemos. En este mismo orden de ideas se usa la expresión popular: "MANGO BAJITO NO SE PELA": cuando hay una oportunidad que no se debe desaprovechar. Es cuando algún evento o suceso se presenta en bandeja de plata listo a ser tomado por nosotros, en fin, como dicen algunos impelable.

“CUM FINIS EST LICITUS ETIAM MEDIA SUNT LICITA”…Como el latín fue la lengua de expresión cultural y científica en Europa hasta el siglo XVIII, estas locuciones han pervivido en el lenguaje jurídico, técnico, religioso, médico y científico. Esta frase significa: “CUANDO EL FIN ES LICITO TAMBIEN LO SON LOS MEDIOS PARA OBTENERLE”. Esta frase fue acuñada por el Padre Hermann Busenbaum, teólogo alemán que perteneció a la orden de los jesuitas de la Iglesia católica.

lunes, 24 de agosto de 2009

JULIO JOSÉ GARBI OLIVO

Argenis Méndez Echenique


Hoy en la mañana falleció en Caracas Don Julio José Garbi Olivo. Había nacido en Elorza, el día 29 de Septiembre de 1923; hijo de Amadeo Garbi, el autor de la letra del Himno del Estado Apure. Inició sus estudios primarios en su pueblo natal, luego, en Caracas, se graduó de Bachiller, ingresando a la Universidad Central de Venezuela en la carrera de Ingeniería Civil, aprobando Primer año; pero no continuó. De manera autodidacta estudió acústica y audio en general siendo contratado por la compañía petrolera Shell de Venezuela, que lo envió a Inglaterra (Londres) para que ampliara sus conocimientos sobre Ingeniería de Grabación Sónica. Luego trabajó en Canadá y los Estados Unidos, con la misma empresa Shell. En 1983 fue nombrado miembro del Comité del Reporte Anual para el Adelanto de la Ciencia Cinematográfica de la Sociedad de Ingenieros de Cine y Televisión con sede en Nueva York. También incursionó en el periodismo y la literatura, publicando algunos trabajos: "Indigencia Yarura", aparecido en el semanario "Quirpa", de San Fernando de Apure (Nº 2, del 19 de Septiembre de 1966); "Cuento para Niños", alusivo al surgimiento del Llanero, personaje especial, publicado en el periódico "Apure", del Comité Amigos de Apure "María Josefa Salerno", de San Fernando de Apure (Nº 8. Noviembre - Diciembre de 1975 - Enero 1976). Muchos de sus escritos permanecen inéditos, que firmaba sencillamente Julio Garbi. En 1960, acompañado de su primo hermano Julio César Sánchez Olivo, grabó un documental sobre el Apure de la época, que titulo "Palpitar Llanero", cuyas escenas centrales están referidas al legendario Cajón de Arauca Apureño. La Villa del Cine, en Caracas, custodia, desde hace varios años, innumerables equipos y trabajos que Julio José Garbi Olivo destinaba a un Museo del Cine en Apure. Paz a sus restos.

Imagen tomada de http://elrincondefali.blogspot.com/2009_02_16_archive.html